“Incluso los objetos comunes de uso diario adquieren belleza cuando son amados.”
Soetsu Yanagi. La belleza del objeto cotidiano.  |
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Ahora cuando hablo sobre la ropa, pienso en algo majestuoso: funcionalidad. Sí, la función que cumple una prenda tan sencilla como un calzoncillo o unos calcetines, esos que te pones de prisa cuando se te hace tarde para el trabajo, tienen una función que los hace bellos, y no, no me he vuelto exagerado y loco cuando lo digo, que amo algo tan sencillo como apreciar unos calzoncillos por su simple función de existir y de proteger aquello más intimo del cuerpo. así como los calcetines, de poliéster, algodón, licra, de infinidad de colores y tamaños, y por supuesto, con toda una paleta de colores que sutilmente resaltan escapándose a la imaginación de quién los ve puestos como si hablaras con ellos en otro idioma. No escoges un color rojo solo porque combina bien con tus penny loafers color oxblood, los escoges por que hay ahí una forma de comunicación, historia, una apreciación por lo que quieres que se vea puesto en tí y que lo hablas para tí, aunque al final, el espectador pueda sacar millones de conclusiones. Eres tú quien ama esos calcetines porque es tu idioma, aunque hayan 20000 personas con los mismos calcetines puestos en la ciudad ¡Qué importa! le estás dando tu propia voz , tu alma se ve reflejado en ello.
Podréis ponerme en el espectro de lo superficial, pero dejémonos de bromas, los objetos nos acompañan en el día a día como siluetas de nuestras almas. y me siento feliz de saber que no soy ni seré el ultimo en decirlo: que amo lo que me pongo porque me acompaña en mi día a día como reflejo de mi voz y mi alma. Imagínate el proceso por el que debieron pasar esos calcetines para estar confeccionados. sean hechos con el proceso industrial de maquina circular automatizada; sean hechos a mano; Sean hechos de manera artesanal, o desde un proceso industrial en una fabrica en China. Dios, quién sabe por lo que habrá tenido que pasar ese día aquella persona para hacer esos calcetines, pero te doy gracias porque gracias a tí, trabajador, artesano, máquina hecha por humanos, sea lo que fueses, me has dado un par de calcetines por los cuales he podido cubrir mis pies.
Lo predijo a inicios del siglo XX Soetsu Yanagi en sus textos sobre el artesano anónimo: La industrialización nos hizo más rápidos y eficientes, sí, pero también menos conscientes del esfuerzo humano detrás de los objetos cotidianos.
He querido hacer las paces conmigo mismo y mi pecado de comprar de forma compulsiva sin valorar lo que ya tengo. Y sí, es hermoso valorar la artesanía y la ropa hecha con dedicación, pero no deberíamos juzgar a quienes no tienen los mismos recursos económicos o acceso a esa realidad de poder costearse una prenda hecha a medida o de forma artesanal. La ropa también habla de nuestras circunstancias, no solo de nuestras ideas.
En el ivy look he encontrado mi visión sobre el mingei y la belleza del objeto cotidiano, creo que Soetsu Yanagi en sus escritos habló con un lenguaje meramente humano. Independientemente del país que seamos, ese amor por lo que tenemos y la apreciación de lo que vivimos están tan conectados como nuestros pies en la tierra. ¿Quién diría que empezaría mi blog hablando de unos calzoncillos y calcetines? ¡no me arrepiento!
Incluso lo más sencillo puede tener un significado especial, y me alegra que podamos empezar a hablarlo juntos en este espacio.
The beatcat.
Postdata: Recomiendo enormemente leer el libro de Marta D.Riezu: "la moda justa". Me ha gustado muchísimo su reflexión sobre la forma más consciente de consumir y vivir la ropa.
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